Yanina Burns •

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Dormir en un templo en Koyasan: Mi memorable experiencia en un shukubo en Japón

Durante nuestro viaje por Japón en el 2025, decidimos vivir una experiencia diferente: pasar una noche en un shukubo, un alojamiento tradicional dentro de un templo budista. El lugar elegido fue Koyasan, una ciudad sagrada en la montaña que es considerada la cuna del budismo Shingon y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estábamos celebrando el cumpleaños de mi novio, así que queríamos que fuera algo especial… y definitivamente lo fue.

Tabla de contenidos

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Cómo llegar a Koyasan

Para facilitar el viaje, compramos el Koyasan World Heritage Pass, por 2 días, que se consigue en la estación de Namba (Osaka), el cual incluye todos los transportes ida y vuelta de Osaka-Namba hasta Koyasan y los buses locales. Y además, es válido por 2 días (ideal si quieres pasar una noche allí).

Desde Osaka tomamos un tren (con combinación en Hashimoto) y desde allí subimos en un teleférico que atraviesa las montañas hasta llegar a esta mágica ciudad. 

Una vez en la estación final del teleférico, tomamos un autobús local que repartía a los turistas a cada templo de Koyasan.  Nosotros nos hospedamos en el Ichijo-in Temple, el cual reservamos con anticipación a través del email del templo.

Todo está muy bien señalizado, los choferes avisan en qué parada bajarse, y el transporte funciona muy bien aunque no con demasiada frecuencia: cada 20 minutos aproximadamente.

📌 Nuestra experiencia con el Koyasan World Heritage Pass

Nosotros compramos el Koyasan World Heritage Pass antes de viajar a través de Klook y la verdad es que nos resultó muy práctico. Incluye los trayectos de tren, el funicular y los autobuses de Koyasan, por lo que no tuvimos que preocuparnos por comprar cada pasaje por separado.

Todo el recorrido nos pareció muy sencillo. Desde la estación de Namba seguimos las indicaciones para tomar el tren, hicimos una única combinación y luego subimos al funicular que lleva hasta Koyasan. Una vez arriba, hay autobuses que recorren toda la zona y, si les decís el nombre de tu shukubo, te indican exactamente cuál tomar.

Algo que nos sorprendió fue lo organizado que está todo. Siempre había personal de la estación o incluso otros japoneses dispuestos a indicar el camino, así que en ningún momento nos sentimos perdidos.

👉 Si vas a alojarte en Koyasan, te recomiendo comprar el World Heritage Pass con anticipación porque simplifica muchísimo todo el traslado.

→ Comprar el Koyasan World Heritage Pass en Klook

Primera impresión y recorrido por Koyasan

Al llegar al templo no pudimos hacer el check-in todavía porque era antes de las 15 hs, pero nos permitieron dejar las mochilas.

Aprovechamos ese tiempo para recorrer la ciudad, y lo primero que fuimos a visitar fue el impresionante Okunoin, el cementerio más importante de Japón.

Hay dos formas de recorrerlo: una es bajarse unas paradas antes del cementerio y hacer todo el recorrido a pie por los senderos (muy recomendable si tenés tiempo), y la otra es llegar directamente a la entrada principal, como hicimos nosotros.

Es un lugar profundamente espiritual, lleno de cedros milenarios, lápidas cubiertas de musgo, y una energía muy especial. Fue uno de los cementerios más impactantes que visité, y eso que me gusta recorrer cementerios por lo que transmiten.

Después de ese paseo místico, volvimos al templo para hacer el check-in.

🪦 Okunoin: una visita que no me perdería en Koyasan

Más allá de que decidas pasar una noche en un shukubo o simplemente hacer una visita de un día, hay un lugar de Koyasan que realmente te recomiendo conocer: Okunoin.

Fue, sin dudas, uno de los lugares que más me impactó de todo Japón. Puede parecer extraño recomendar un cementerio como uno de los imperdibles de la zona, pero la atmósfera que se vive allí es única. Caminar entre los enormes cedros, los miles de monumentos de piedra y el silencio que envuelve el lugar fue una de las experiencias más memorables de nuestro viaje.

Si preferís no organizar el traslado por tu cuenta o no tenés tiempo para dormir en Koyasan, una excursión de un día desde Osaka me parece una excelente alternativa para conocer este lugar tan especial.

👉 Podés ver esta excursión de un día a Koyasan desde Osaka acá.

La estadía en un templo en Koyasan

El recibimiento fue muy amable. La habitación era preciosa, con detalles japoneses cuidados, muy limpia, equipada con baño privado (aunque las duchas eran compartidas al estilo onsen, separadas por género).

Nos ofrecieron la yukata, el kimono tradicional, y nos explicaron cómo sería la ceremonia de la mañana siguiente.

También nos contaron que justo esa noche se celebraba un evento muy especial: la ceremonia en conmemoración del día en que Kobo Daishi, el fundador del budismo Shingon, alcanzó la iluminación. Esta ceremonia solo ocurre una vez al año, así que fue un regalo inesperado poder presenciarla.

Nos llevaron al templo principal, donde se abrían puertas que permanecen cerradas el resto del año. Adentro había un altar y algunas imágenes sagradas. El ambiente era solemne y lleno de respeto. Incluso nos permitieron volver a entrar una segunda vez para quedarnos unos minutos más en silencio, conectando con la energía del lugar. Los templos iluminados por la noche creaban una atmósfera realmente mágica.

El onsen del shukubo

En el shukubo de Koyasan, nuestra habitación tenía baño propio pero sin ducha, así que para bañarnos teníamos que ir al onsen del templo.

Los baños estaban separados por género —uno para mujeres y otro para hombres— y no se reservaban: cada quien podía entrar cuando quisiera.

Antes de meterse al agua termal, había que ducharse sentada en un pequeño banquito frente a una canilla con una ducha manual, como las que se ven mucho en Asia. Después de eso, se podía disfrutar del agua caliente, rodeada de ese silencio tan particular de los templos japoneses.

Confieso que me resultaba un poco incómoda y pudorosa la idea de compartir el onsen con otros huéspedes, más que nada porque no se podía ingresar con bikini ni ropa interior. Pero por suerte cuando tuve la oportunidad de utilizar el onsen, no había nadie en lugar.

Además, los onsen solo se podían usar después del mediodía, así que si querías bañarte temprano, antes del check-out, no era posible. 

🛁 Hablando de onsen en Japón…

Aunque el onsen de este templo estuvo bien, mi experiencia favorita fue la de alojarnos en un ryokan tradicional con onsen en la zona de Nagano. Fue uno de esos lugares en los que realmente sentís la tranquilidad de Japón. Si te interesa vivir una experiencia de este tipo, te cuento todos los detalles en este artículo.

→ Leer mi experiencia en el ryokan con onsen

Cena vegetariana y descanso

La cena fue tradicional shojin ryori, una cocina budista vegetariana con distintos platitos: tofu, tempeh, verduras encurtidas, sopa, arroz y una frutilla como postre. Aunque somos vegetarianos, honestamente no fue de nuestras comidas favoritas. Los sabores eran suaves, sutiles, y para mi gusto todo empezaba a saber un poco parecido. De todas formas, la presentación y el esfuerzo del templo eran impecables. Después de cenar, vinieron a armar nuestros futones: colchones finos colocados directamente sobre el tatami, muy cómodos y limpios.

La ceremonia matutina

Al día siguiente nos levantamos bien temprano para asistir a la meditación de los monjes a las 6:30 am. Nos ubicaron en una sala con sillitas y nos dieron un cuadernillo con los cánticos. La ceremonia consistió en una serie de mantras cantados por varios monjes. Me sorprendió lo poderosa que fue la experiencia: nunca había estado en una ceremonia tan íntima y prolongada. Cerré los ojos y me permití entrar en un estado meditativo, dejándome llevar por el sonido profundo de las voces. 

Al volver a la habitación, nos trajeron el desayuno, bastante similar a la cena. Ya no me entusiasmaba tanto la comida, así que comí lo que pude, y después nos fuimos a tomar un matcha a otro local de la zona.

🪷 Una experiencia que me recordó a Vipassana

Escuchar los mantras de los monjes y dejarme llevar por ese ambiente de silencio hizo que inevitablemente recordara mi experiencia en un retiro de meditación Vipassana en el Wat Pra Doi Suthep de Chiang Mai, Tailandia. Si te interesa este tipo de vivencias, te cuento cómo fueron esos días de silencio, meditación y aprendizaje en este otro artículo.

→ Leer mi experiencia en un retiro Vipassana en Tailandia. 

Reflexiones y consejos

Después de recorrer durante varios días las grandes ciudades de Japón, entre pantallas gigantes, tecnología, estaciones repletas de gente y un ritmo de viaje bastante intenso, llegar a Koyasan fue como bajar unas cuantas revoluciones.

Fue un lugar que me invitó a frenar, caminar sin apuro y conectar con una versión mucho más simple y silenciosa de Japón. Personalmente, creo que ese cambio de ritmo hizo que disfrutara todavía más el resto del viaje.

Ahora bien, ¿vale la pena alojarse en un shukubo? En mi opinión, depende mucho de lo que busques. No es una experiencia económica: nosotros pagamos alrededor de USD 400 entre los dos, incluyendo la cena vegetariana tradicional, el desayuno, una habitación de estilo japonés, el onsen y la posibilidad de participar de la ceremonia matutina con los monjes. Sin embargo, para nosotros fue una experiencia que valió completamente la pena. Al menos para hacer alguna vez en la vida.

Probablemente no sea una experiencia para todo el mundo. Hay quienes prefieren dedicar cada día a recorrer grandes ciudades, hacer compras o visitar la mayor cantidad posible de atractivos turísticos. Y está perfecto, porque a mí también me encanta esa parte de Japón. Pero si disfrutás de la naturaleza, los templos o simplemente sentís que necesitás una pausa entre tanto movimiento, creo que Koyasan es el lugar ideal para hacerlo.

Sin dudas, es un lugar al que volvería si regreso a Japón. No porque tenga los paisajes más espectaculares o las atracciones más famosas, sino porque fue uno de los pocos lugares del viaje donde realmente sentí que podía bajar el ritmo y estar presente. Para mí, fue el equilibrio perfecto dentro de un itinerario que, por momentos, puede ser bastante intenso.

Espero que esta experiencia te haya servido para decidir si Koyasan merece un lugar en tu itinerario. Si finalmente lo visitas, ojalá disfrutes tanto de este rincón de Japón como lo hicimos nosotros. 

Que tengas un excelente viaje!!

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