El último día y la ceremonia de cierre
El último día tuvo un sabor distinto.
Ya me desperté con ciertas ganas de salir y seguir disfrutando de mi viaje por Tailandia, pero al mismo tiempo con una especie de nostalgia difícil de explicar.
Ese día me levanté a las 5 a.m. como siempre y fui a la charla del Dharma. Pero no desayuné. Preferí quedarme organizando mis cosas, limpiando la habitación y preparándome para la salida.
Y para ser completamente sincera… también tenía muchas ganas de tomarme un buen matcha latte en el centro de Chiang Mai 😅
La ceremonia de cierre
La ceremonia de cierre tenía un estilo bastante parecido al de la ceremonia de apertura, con la misma dinámica de ofrendas, reverencias y cantos budistas.
Nunca me habría imaginado todo lo que iba a terminar cantando durante esos días.
En un momento, el monje nos dio algunos consejos para continuar con la práctica de atención plena una vez fuera del retiro y volver, aunque sea un poco, a esa presencia en la vida cotidiana.
Recuerdo sentirme muy emocionada por haber terminado el retiro. Por haber podido atravesar esos días de una manera mucho más tranquila y estable que la primera vez.
Y sobre todo, me sentí muy agradecida con la posibilidad de haber vivido esta experiencia dos veces en mi vida.
Pero al mismo tiempo, también estaba emocionada por salir.
Por volver a hablar, usar el celular, tomar decisiones simples y romper, aunque sea un poco, con tantas reglas y estructuras del templo… que igualmente entiendo perfectamente por qué existen.
Porque después de vivirlo, realmente siento que gran parte de esa calma mental que se experimenta ahí adentro tiene mucho que ver con todo eso.
Deja una respuesta